martes, 10 de mayo de 2011

Fin de trayecto...y de blog



Hace tiempo que tengo bastante parado esto, pero el trabajo y las circunstancias de la vida, apenas me dejan tiempo para poner en negro sobre blanco las ideas que fluyen por mi cabeza. Porque siguen fluyendo, de eso no hay duda.


Hoy es 10 de mayo. Hoy se cumple un lustro desde la Final de Eindhoven, y creo que hoy hemos llegado al final de trayecto del último Proyecto del Sevilla FC,....pero también de Sevillistas de Diamante.


Como digo en el título, voy a cerrar este blog, pero voy a crear uno nuevo.


A partir de hoy estaré en la siguiente dirección:




Por supuesto, esto no quiere decir que no vaya a seguir hablando del Sevilla FC. De hecho seguirá siendo uno de los temas básicos del mismo. No en vano, será casi con seguridad lo único que me lleve cuando la Parca venga a por mí.


Pero, pretendo que sea un blog un poco más generalista, en el que tenga cabida cualquier cosa de las que me gusta hablar.


No quiere, tampoco, decir que en Sevillistas de Diamante no se pudiera comentar todo, ya que un blog es algo totalmente personal y cada cual puede hacer lo que se le ocurra con él, pero me gusta las concordancias de las cosas, y con dicho titulo se encasillaban demasiado los contenidos.


Así que ya sabéis, para los 4 ó 5 que soléis entrar por aquí, ahora tenéis allí vuestra casa para lo que os apetezca.


lunes, 13 de diciembre de 2010

Afición y Fidelidad



El pasado viernes volvimos a vivir momentos en Sevillista, de los buenos. De los puros. De los auténticos. Momentos con gente que sintonizamos en la misma frecuencia Sevillista.

A pesar de que existan “sevillistas” a los que, parece, les molesta este acto, seguramente porque ellos no pueden asistir, era el momento de los Fieles de Nervión. De los que nunca abandonaron al Sevilla FC. De los que renovaron religiosamente, año tras año, ese preciado tesoro que es su carné, contra viento y marea, siempre, incluso en los Años Oscuros.

Después de observar lo que viene ocurriendo últimamente en la mal llamada Afición del Sevilla FC, el acto de los Fieles de Nervión, no hace más que corroborarme las sensaciones que tengo desde que escribí, y en este mismo blog, aquel texto titulado Morir de éxito, allá por mayo de 2009.

Y digo mal llamada Afición del Sevilla FC, porque, para mí, Afición es igual a Fidelidad. Son dos términos inherentes el uno al otro, y sin que el otro pueda subsistir sin el uno. Y de acuerdo con esto no puedo dejar de concluir, con todo el dolor de mi corazón Sevillista, que la mal llamada Afición del Sevilla FC no es una Afición Fiel. Fieles somos 4.000, 5.000 a lo sumo.

¿Y por qué digo esto? Lo digo porque, a mí, personalmente, me hubiera encantado que en los bajos del Fondo del Ramón Sánchez-Pizjuán, el pasado viernes 10 de diciembre hubieran asistido, al menos, 10.000 o 12.000 socios del Sevilla FC, o sencillamente, que no se pudiera celebrar el acto, por falta de espacio o por su alto costo.

Pero la triste realidad es que de los 40.000 socios del Sevilla FC, sólo hay 2.000 y pico que superen los 25 años. Eso supone un tanto por ciento bajísimo del total, y quiere decir que existen unos 38.000 que tienen 24 o menos años de Fidelidad.

Para mí, este dato es enormemente significativo.

Evidentemente no le podemos pedir a todos esos 40.000 que tengan más de 25 años, ya sea por edad, o por circunstancias de peso que te puedan impedir renovar tu carné. Pero sí se le podía exigir a una parte razonable de ellos, y sin embargo no es así.

En la Afición del Sevilla FC, siempre existió una parte flotante, compuesta por 10 o 15 mil, que iban y venían según existían épocas de vacas flacas o menos flacas.

Sí, aquellos que veíamos romper los carnés en el último partido de liga, o los de “…yo no vengo más…”, faltando cuatro o cinco partidos, al final de cada temporada de “…otro año iguá, otro año iguá…”, o sea casi siempre, quedándonos los 18 o 20 mil de siempre.

Después llegaron los auténticos años de vacas gordas, gordísimas. Los títulos. El equipo aplastante. Ese que arrollaba, daba igual el contrario que fuese. Con él, con la gran ola, llegaron, 15 o 20 mil sevillistas “nuevos”.

Ahora se le empezó a dar importancia al nº de socio. Antes no importaba.

Llegaron los sevillistas de golpe en pecho. Los de explicarte, a ti, lo que es el Sevilla FC.

Los que por ir a la Ciudad Deportiva, desde hace tres días, como quien dice, te quieren dar clases acerca del Sevilla At o los juveniles, y que no pisaron, en su vida, el Sánchez-Pizjuán para ver un partido de cantera.

Con el boom de los medios de comunicación propios, aparecieron los que se acercaron al calor de la ridícula fama mediática, sin tener el suficiente caché Sevillista, ni los conocimientos para ello.

Todo esto derivó en la actual Afición que tenemos, con una importante mayoría que sólo conoció éxitos, y que de esas aguas vinieron estos lodos: una Afición impaciente e intolerante.

Y como no, esta Afición tiene su parte alícuota de la situación actual, porque, sin duda, yo daría cualquier cosa por defender mi escudo en el campo, pero como eso no es posible, lo único que me queda es renovar mi preciado tesoro, como sea, cada año y apretar en la grada, pero nunca ir contra mis jugadores o mi entrenador, por muy mal que lo hicieran, mientras, al menos, esté el balón en juego.

Yo siempre dije que no soy un aficionado, yo soy un profesional de la grada, que no sólo no cobra, si no que paga, y pagaría siempre, por un Sentimiento y por una Fidelidad.

Un sentimiento, que no una afición. Una afición es otra cosa. Una Fidelidad a un sentimiento, que es una de las pocas constantes de mi vida, y que me acompañará hasta que venga a visitarme la Parca con su guadaña, y espero que más allá…


miércoles, 13 de octubre de 2010

Sobre la Magia y otros asuntos





Cuando ves una jugada de Messi, de Kanouté, o de Luis Fabiano; cuando recuerdas el regate imposible, casi incumpliendo las leyes de la Física, que Romario le da a Alcorta, o aquel que el niño Navas le hizo a Luis Filipe, en Riazor, no ha mucho. En todos estos casos, se habla de magia. Se dice, que tal o cual futbolista es un mago del balón.


A Helenio Herrera le decían El Mago, por su capacidad para cambiar la motivación de los futbolistas, de la noche a la mañana.


Pero, lo cierto y verdad es que, en el fútbol, la Magia no existe. Lo único que existe es la sapiencia futbolística y la experiencia, en el caso de los entrenadores, y el sentido innato, la inteligencia y la capacidad física, en el de los futbolistas.


Manzano dijo que no era el Mago de Oz, pero sí que demostró tener un gran conocimiento de los fundamentos del fútbol y de la forma más eficaz de aplicarlos.


En Dortmund, Manzano cogió la coctelera, y se limitó a introducir en ella un poco de orden táctico, un mucho de autoestima, y el propio fútbol se encargó de aportar una pizca de suerte.


El Manual de las Leyes No Escritas del Fútbol, decía que este cóctel, casi siempre sale bien, y como no podía ser de otra manera, así fue.


El partido con el Atco. Madrid, ya es otra historia. Intuyo que Manzano conoce al Sevilla FC, más de lo que podemos imaginarnos, y dio con (o ya conocía de antemano) la claves necesarias para ganar ese importantísimo partido.


Con una alineación que hubiera sido contestada de antemano en momentos recientes, dibuja un esquema en el que rescata al Renato de la Copa América que ficha el Sevilla FC. Manzano no tarda en darse cuenta de la sangría de pérdidas en los alrededores de nuestra área, y de la falta de salida de balón.


Renato, eficazmente escoltado por un gran Martín Cáceres, y con las ayudas de los laterales, sacaba el balón con criterio, buscando la punta de la flecha formada por Romaric / Kanouté / Negredo y las bandas.


Romaric, estuvo muy bien en todas las facetas: robo, pase, y vuelta al robo en caso de pérdida. Faceta ésta, en la que no se le puede reprochar, casi nunca, nada al futbolista. No así en ciertos comportamientos extradeportivos y que tendrá que desechar rápidamente, tomándose muy en serio la vida de un deportista de élite, si es cierto que quiere demostrar la calidad que tiene, y cuya idea comparto.


Las líneas más juntas, unido a la presión al contrario y las magníficas ayudas a los medios, de los laterales y centrales, hicieron que en ningún momento los centrocampistas se convirtieran en las islas que habían sido hasta ahora.


Volvió la intensidad, la presión, y el “achique” de espacios, y nunca se desordenó el equipo en exceso. Me encantó ver como, tanto Alexis como Martín Cáceres, trazaban la línea defensiva magistralmente, al estilo del mejor Javi Navarro.


Y, para mí, la clave definitoria: Don Frédéric Kanouté. No me cansaré nunca de decir, que las generaciones de Sevillistas actuales estamos teniendo el privilegio de disfrutar del mejor futbolista que yo, al menos, haya visto jamás en el Sevilla FC, y posiblemente de los tres mejores de todos los tiempos. Lo dije hace cinco años, cuando llegó, y lo sigo diciendo ahora.


No acierto a definir, tras todos estos años, cuál es la faceta del juego, sin importar la posición en la que lo sitúen, que Kanouté no es capaz de ejecutar a la perfección, y el domingo volvió a dar otra clase maestra de cómo se juega a esto del fútbol.


Martín Cáceres, me parece un futbolista clase A. Pero, haríamos bien en no olvidar que también es un fichaje, de la, tan denostada últimamente, secretaría técnica, con Monchi a la cabeza. Posiblemente, o casi con seguridad, se han cometido errores, pero es que el producto con el que trabajan no son robots, son seres humanos. En la gran mayoría de los casos, chavales madurados por la vía rápida, y como tal, lo que hay que tener en cuenta es el porcentaje de aciertos, sin la pretensión, absurda e irreal, de que éste sea del 100%.


Y aunque las sensaciones son muy buenas, no nos engañemos, aun le queda mucho trabajo por delante a nuestro no Mago de Oz particular.



lunes, 27 de septiembre de 2010

Alea iacta est




Dice la leyenda que Julio César se encontraba, indeciso, acampado a orillas del infranqueable Río Rubicón, en el norte de Italia. En un momento de la noche, y por una señal de los dioses, sintió la necesidad de dirigirse hacia Roma y acabar con el status creado por Pompeyo y el Senado romano.

Después de reunirse con sus mandos, Julio César se dirigió a sus tropas, y les dijo: “Alea iacta est”, atravesando el mítico Río Rubicón, y poniendo destino a Roma.

La frase, proviene del juego de dados, muy popular entre la tropa, y que llenaba el tiempo libre en las largas campañas militares. El jugador, acompañaba con la famosa frase el momento de tirar los dados, y que viene a significar: “la suerte está echada”.

Con ella se indica, que una vez que se ha tomado la decisión, ya es demasiado tarde para dar marcha atrás. No hay punto de retorno.

Pues bien, tomando la analogía de la leyenda (o relato histórico) de Julio César, ayer, en el mismo momento en que terminó el partido con el Hércules, J. M. Del Nido, decidió atravesar su Rubicón particular pronunciando su propia “alea iacta est”. Podríamos decir que fue la historia de una muerte anunciada.

En casi cuatro décadas de socio del Sevilla FC, ya pasé por multitud de momentos parecidos, y la experiencia me decía que sería muy complicado enderezar el rumbo, una vez que nos habíamos alejado tanto del correcto. Es más, creo que, ni una victoria en Alicante o Alemania, hubieran servido para mucho.

Es posible que, con paciencia y con tiempo, Antonio Álvarez hubiera sacado la situación adelante, pero el nivel de exigencia actual del Sevilla FC es tal, que al entrenador no se le da opción para el aprendizaje, y quizás, a A. Álvarez le falta precisamente eso: aprender.

Después de dos intentos frustrados en la casa, Del Nido se ha decidido por Gregorio Manzano, un entrenador contrastado en Primera División. Pero seríamos unos pusilánimes, si pensásemos que esto nos asegura el éxito, aunque sí es verdad que nos da un margen de error menor.

Si conseguimos que la lucha permanente por la persona que ocupa el banquillo, entre afición, medios informativos y demás elementos adláteres que pululan alrededor del Sevilla FC, se dé por terminada por algunos meses, daríamos por bueno lo ocurrido hasta ahora.

La preocupación que me embarga, en estos momentos, es que en el único vestuario, parecido al del Sevilla FC, en el que Manzano tuvo que poner orden, no lo consiguió.

Esperemos que en el Sevilla FC lo haga, y durante muchos años…


viernes, 17 de septiembre de 2010

Preocupación




Normalmente, cuando perdemos, el “cabreo” me llega hasta que me quedo dormido. Sin embargo desde agosto para acá, me ha ocurrido alguna vez y especialmente hoy, me he despertado pensando en el partido de ayer, preocupado por lo que pude ver anoche, con amargura. Esto no me pasaba desde hacía bastante.

Durante estos últimos años, los de las “vacas gordas”, cuando perdías un partido, porque los partidos se ganan, se empatan y se pierden, ya estabas deseando que llegara el siguiente, con rabia, para resarcirte de la derrota.

Hoy, no deseas que venga el próximo. Es la misma sensación de los años oscuros, en los que el equipo entraba en esa dinámica perdedora sin fin aparente. Desearías que se parara el mundo momentáneamente, para reflexionar, para buscar soluciones.

Pero la realidad es que ni el mundo, ni la Liga, ni la Europa Ligue, ni nada, se va a parar, y si hay voluntad de buscar soluciones, que todavía estamos a tiempo de ello, va a haber que hacerlo con el tren en marcha. Si hay que bajar o subir a alguien, se va a correr el riesgo de que se pueda pegar un gran batacazo. Hubiera sido más sencillo cuando estaba cómodamente detenido en la estación. Y, oigan, allí se pegó tres meses parado. Hubo tiempo más que suficiente para planificar el largo y duro viaje.

Quizás, el lastre de los varios fichajes fallidos y su peso financiero, ha hecho que la secretaría técnica se haya preocupado más de las salidas, que de la reconversión necesaria y paulatina de una plantilla que ha perdido baluartes y frescura desde finales del 2007.

Pero hubo una relajación total, o lo que es lo mismo, una gran FALTA DE INTENSIDAD, y esta falta de intensidad, vuelvo a repetir, alcanza a TODA la entidad.

Un pequeño detalle: el día del partido con el Coruña, los jugadores contrarios nos estaban machacando a faltas y patadas, al menos tres o cuatro de ellas merecedoras de amarilla, alguna de color naranja, y con la total anuencia del árbitro. Nada más pitar este personaje el final del primer tiempo, conectan a un volumen descomunal la megafonía para la publicidad, que ésta sí que funciona bien, y el trencilla se va de rositas al vestuario, porque, sencillamente fue imposible darle la pitada que se merecía, porque ni se hubiera enterado.

Eso, afirmo, no habría pasado en otros tiempos. ¿No había nadie que le dijera al que correspondiera que hubiese esperado medio minuto…? Acaso esos treinta segundos de publicidad sean más importantes que los tres puntos en juego ¿?

He dicho ya muchas veces, que no entiendo, ni de técnica, ni de táctica, ni de estrategia. Lo único que tengo es la intuición que te puede dar haber visto cientos de partidos de fútbol. Por eso me cuesta creer, guardando las distancias y entendiéndoseme la analogía, que Guardiola hubiera quitado al principio del segundo tiempo a Xavi e Iniesta, poniendo a Touré Yayá y Keita en su lugar, y dejando la creación y la clarividencia en la salida del balón, como único recurso, a los centrales. Cambien los muñecos y nos entenderemos.

Pero claro, lo más normal es que esta idea sea una apreciación errónea, puesto que yo no soy el profesional. Yo, únicamente, soy Sevillista.

No obstante, y a pesar de todo, si presumimos de estructuras y organigrama, TENEMOS QUE CONFIAR. Hay futbolistas nuevos, a los que se les ha dado mucha responsabilidad en el campo. DEMÓSLE UN POCO DE TIEMPO AL TIEMPO...



miércoles, 15 de septiembre de 2010

Algunas reflexiones





Pues sí, aquí estamos una temporada más. Porque los Sevillistas de Diamante, no cumplimos años, cumplimos temporadas. Temporadas del Sevilla FC, claro está.


Aquí estamos dos meses después de cerrar el “chiringuito”, por un cansancio emocional supino del personal, después de vivir, in situ, lo de Almería, y lo de Barcelona.


Fueron días trepidantes, con el corazón a flor de piel. Grandes vivencias, muchas horas con mis amigos y hermanos Sevillistas de Diamante. Una semana, vivida exclusivamente para el Sevilla FC. No importaba nada más. Paliza “gorda” el sábado. Viaje para Almería y doce horas de autobús para no pasar allí, más de ocho. Explosión de Sevillismo y vuelta con el tiempo justo para hacer las maletas y salir para Barcelona.


Alguien me dijo en Braga, tomando una cerveza, que de nada servirían los momentos vividos en Almería si no se eliminaban a los portugueses. A mí, sí me sirvieron, y me servirían mil veces que pasara lo mismo, porque esas vivencias, quedan en la mochila de la vida para siempre, al igual que están guardadas las pasadas en la Final de Mónaco contra el AC Milan.


Lo cierto y verdadero, es que desde el punto de vista deportivo e institucional, no nos ha servido de nada, en efecto, y que la eliminación de la fase previa de la Champions League por el Braga, ha sido un varapalo importante, y, estimo que, un toque de atención para todos.


Creo que la entidad, (y aquí incluyo por supuesto a la Afición, a toda la Afición: a unos y a otros) se dejó llevar por el torrente de la Grandeza, tras ganar el título de Copa del Rey, y al igual que al partido de Almería, no se le dio la importancia debida, tampoco se le dio a esta eliminatoria.


Afición, Consejo de Administración, cuerpo técnico, y por supuesto, futbolistas, la dieron por ganada de antemano. Y no tuvieron en cuenta que en esta fase previa, las fuerzas se equilibran mucho, y que te puedes enfrentar a un equipo que lleva cuatro o cinco jornadas de su liga, mientras que tú casi no has salido del spa del hotel de concentración de pretemporada.


Entiendo que no se ha puesto la intensidad necesaria en la planificación, si de verdad queremos ser un grande de Europa. Para la competición doméstica, ya nos hubiera bastado.


Y exactamente eso es lo que le faltó al equipo, y pienso que a toda la entidad: intensidad.


Sí, esa intensidad, con la que suplíamos las carencias, cuando no teníamos futbolistas clase A, cuando nada más que había lo justo para fichar y había que agudizar el ingenio, y cuando la Afición moría en cada partido, independientemente del contrario que estuviera enfrente.


Y, creo que, esa intensidad es una consecuencia, a su vez, de la Humildad: también nos hubiera hecho falta bastante de esa Humildad de la que hacíamos gala no ha mucho.


Lo positivo de todo esto, es que hay que apuntar, en grandes letras, en la libreta, lo que no se debe hacer la próxima vez.

jueves, 15 de julio de 2010



CERRADO HASTA SEPTIEMBRE POR CANSANCIO EMOCIONAL DEL PERSONAL

(sobre todo después de vivir, in situ, el gol de Rodri en Almería y la Final de Barcelona)